lunes, 14 de octubre de 2019

verdad

Qué vergüenza carga la cadena, y la bala, el yunque y la idea...El acto es la verdad.

¿Silencio?

¿Cómo se habla del silencio?

Cómo aludes a la ecuanimidad
de esa ausencia…

A esa persistencia 
no se le nombra,
ni se le escucha,
se presencia 
sin tener nada 
por cierto 
completo
porque no hay silencios a medias
acaso medias silenciosas que median
entre la discreción de los labios
y el estruendo del silencio,
el estupor de un guiño encapsulado
el frenesí de un torturado

Qué es el silencio 
sino un grito ultrasonoro 
que es aquello que no se oye
cuando enfermas y
callas
caes en un voto atosigado 
y tan endeble
lábil a la 
la repetición 
la repetición
la repetición
fustigada hasta acabar con la fusta,
la callada repetición del pecado
se agota
la sosa sustancia del sosiego 
siega y cega 
anegando una pena 
que pena
mas dolor no fuera

porque solo su dolencia
entera mella en el fuero 
de la asfixia popular que medra

y medra sin cesar 
la ese que incinera desde los labios convulsos 
la opulencia de un ruido cayado
calla la tierra fértil del pensamiento, 
tan escandaloso como el amarillo,
un color tan apagado como la imitación
tan lejos del sol 
tan cerca del huevo

El astro ha de ser un zafarrancho 
El vientre una mortaja sangrienta
que nunca lloró…







Eso quizá sea análogo al silencio.


domingo, 29 de septiembre de 2019

Diálogo VIII

—Lamentablemente la igualdad es idealista...
—Entonces no habría lugar para la Diferencia.
—¿En qué quedamos, somos iguales, o hay que tolerar las diferencias que nos hacen (haciendo las comillas al aire) "únicos"?
—Si acaso somos un bit...
—¡Claro, somos convencionales!
—De la A a la Z.
—Cada quién es especial a su manera.
—Ay, me duele (la mano le pesa sobre el rostro).
—¿Qué te pasa?
—¿Qué me pasa, que qué me pasa?
—Disculpa no supuse que eras milenial.
—y ahí van con los millenials.
—Sí, ahí voy. Todos podemos decir que no quisimos nacer, nadie pidió venir a este mundo....Sí, pero Oh sorpresa, Ay, ay , ay , ay! Pa' cuan te distes cuenta.... ya habías hecho bastante daño... No, no pediste nacer, pero aquí estás, y la biología no te dejará matarte o dejarte " a la buena de Dios", si haces eso, lo más seguro es que te mueras.
—¿Por qué  insisten en decir que es horrible nacer?
—¡Lloramos cuando nacemos!
–Encima de que no lo pedimos, el nacimiento es doloroso y francamente impráctico.

Cállate

¡Cállate!
¿Tú 
sabes lo que pasa
en ese pequeño infierno 
entre las cejas
entre juntas
apartados
entre ideas
distantes?

¡Cállate!
que lo que dices
deja en jirones 
el jaleo.

Cállate, que no sabes…

¡Cállate, que no sufres el sufrimiento 
tan callado
sigiloso sutil y seductor
que tus palabras agrietan 
en una 
indefendible alma de una abuela abúlica o
un desquiciado,
la mente más lúcida.

Cállate
que tu categórica ignorancia
somete al silencio
y la tolerancia fermentada
podrida 
sin remedio ni restricción…
…cállate, no digas más
dilo todo
pero sotto voce.

¡Qué sabes lo que pasa 
en ese pequeño infierno
entre bocados
entre piernas
entre nos
entre tanto
y tanto que entre nosotros entretiene
tanto como los brocados 
del infiero 
en sus pliegues 
como el chisme es un doblez 
del guiño, el estandarte y 
su revés!

Me timan, me toman el pelo
me engañan,
liebre por gato 
me ven la cara:
mentiras
ultranzas 
y malas hazañas. 

Cállete, mejor, que en 
la húmeda espera, 
sólo los labios apretados
prosperan. 
Calla, sé diligente, 
alivia la carga que en 
tus pulmones conglomera,
Cala lo más hondo en 
la furia, cala lo más hueco 
en el olvido,
la desidia 
Calla
circunscrito a la envidia vana
hermana mayor de la necesidad 
consorte del hambre 
puta del cariño,
es la pausa 
el respiro 
un perdón que es útil
para el cadáver que abre zanjas
o un recuerdo clausuran alabanza


viernes, 6 de septiembre de 2019

¡Quién fuera!

Ah! por fin, 
he muerto.

No podía ser de otro modo
el fin llegó 
o yo llegué e él
nos encontramos en
esa escisión que es 
la vida
de un lado
la muerte
al fin 


Qué bendición.
Qué alivio.
Ungüento que sana,
bálsamo que atenúa la existencia. 

La vida fue un engorroso embarazo
¿la muerte me ha dado 
a luz?

¿Qué me espera
ahora que no soy nada
ahora que no hay aquí?

Me deconstruyen
y me recuerdan
a su modo
soy un collage 
fragmentario 
pedacería de un 
“sí, pero…”

Yo mismo sé que miento 
y me acomodo a la fantasía.

¡Ah, quién fuera 
muerto!




domingo, 25 de agosto de 2019

¿Quién es el artista?

En Arles dentro de La casa amarilla, entra Gauguin por la puerta, en camiseta y tirantes, con la navaja de afeitar y la toalla para limpiarse la crema del mentón y la barbilla.

G: (entrando) Creo que debes explorar otras perspectivas. (se golpea con la silla)  ¡Vincent! ¡Cuántas veces te he pedido que no pongas las silla ahí!
V: Pero Paul, sólo así se ve bien.
G: Puedes mover la mesa y la otra silla…¡o porqué no pintas unos girasoles!
V: (amenazándolo) ¿Por qué no vas y pintas pornografía fantástica a la Polinesia?

Gauguin encolerizado se arroja a Van Gogh con la navaja al aire.

Oscuro.
Al encenderse la luz, Van Gogh frente a un espejo con la toalla que llevaba Paul al principio deteniendo la hemorragia de la oreja, pinta su auto retrato. Gauguin lo pinta a él.

V: ¡Será una obra de arte! 

G: Y yo… el artista…?

viernes, 23 de agosto de 2019

Poema interactivo (por favor siga las instrucciones)


Instrucciones:
  1. Lea en voz alta, con prosodia e intención.
  2. Manotee según su gusto y
  3. lea bien.

Desaforadamente busco imágenes poéticas
en mi realidad
y en la fantasía espero la realidad bien retratada, 
retardada la idiocia, 
procurada la indolencia
y el bienestar de la confusión.
Qué dicha no saber si
lo que sabes por cierto
es verdad o no
la verdad es que lo cierto
es tan incierto que no vale 
la pena
ni el goce 
solo la nimiedad
Intransigente y vociferante la belleza
clama por su ancestral lugar
Cunde con un aleteo fulgurante 
la atención de todo lo vulgar;
y el pueblo sucio se engalana
con sedas de gorilas alhelí
y zumban, zumban y zumban 
los idiotas sobre las heces
de lo común, soez 
y asquerosamente cotidiano.

Viva la flor de liz y su fantástica
epopeya
Vivan las cabezas monárquicas,
rueden las repúblicas del corazón
que en felpa rosa amortiguan

el emblemático catorrazo de… (dese un sopapo en la frente).