martes, 22 de septiembre de 2015

¡Pero no!

Respuesta antes una disertación en video de un rabino sobre Yom Kippur interrumpida por esta respuesta
Pero no! Está mal.
Si dios quiere decir bueno
entonces cada que haces algo bueno
traes más a dios al mundo
y sí haces bien podemos pensar
que haces más bien
pero la cosa es que ya todo existe,
Ahora vemos que dios no es solo bien, porque dios es Todo, ¿no es cierto?
entonces si dios es todo es bien y mal
Al hacer un bien, necesariamente estás haciendo un mal en otra dirección
el balance se va a mantener…
Pero en apariencia, cuando haces algo bien la cosa está mejor…
si la energía, el ser, lo que es fue y será ya es y siempre es porque es eterno, omnipresente y demás, en realidad provocas
un mal en otro lado, o en otro tiempo (ante nuestra limitada percepción)
Traer más a dios al mundo es entonces diabólico en otro sentido; para balancear un mayor bien habrá que hacer un mayor mal
El problema está entonces en la percepción
porque finalmente lo que sí hay son entonces actos
pues realmente no podemos saber el resultado último de nuestros actos
En el teatro por ejemplo delimitamos (hasta donde podemos contar) la sucesión de eventos que llevan a alguien o a algunos a tal o cual final,
pero estas acciones por lo que entendemos de la física ahora
no paran, se siguen transformando…no hay final feliz, ni malo…¿trágico? pues es una percepción limitada por la moral.
y bueno, no hay que dejar de decir que en la segunda línea de este escrito ya está implícito que dios no existe más que como concepto para explicar (se) (unos) ciertos conceptos (algunos todo se lo explican con ello) p
pues si este dios existiese, el que prefiere el bien y el bien es comportarse así como él dice (como unos dicen que dice), la vida sería justa.
Pero díganme, cuánta gente hay que consideren buena y que le vaya del carajo, y a la inversa … Esa idea del castigo divino “Habrás escapado a la ley del hombre, pero ya te juzgará dios” (Qué güeva la vida eterna, por cierto….) “.
—¡Y a mí me vale un pito si lo juzga dios o no! Que me devuelva lo que me robó en vida que es para esta vida para lo que lo quiero…o le corto la mano”
No hay tal cosa como un acto negativo, cualquier cosa que se manifieste es positiva la cosa es que asociamos positivo con bueno, y bien, qué me dicen: ¿alguien se cree malo? ¿Creen, (perdonando el cliché, pero es que es efectivo)
que Hitler se pensaba malo? ¿Han tratado de hacer algo bueno por alguien y terminar por hacer daño?

No a mí no me engañan: Uno no hace el bien por el bien  mismo, (el soberano bien)  si se puede hacer mal para lograr un bien es por eso, porque no hay castigo, tampoco premio, hay perspectiva, EGO.. y uno hace lo que está bien para uno… hay consecuencias lógicas y orgánicas, como las hay morales y religiosas…es decir, hay unas reales, las que sentirás (en el cuerpo (eso incluye la mente)) y hay otras no tan reales, o bien reales en el plano de la representación, el idealismo y el simbolismo

domingo, 20 de septiembre de 2015

Piadoso

Se callaron los pájaros
súbito como quien oprime el interruptor
ese sonido estático que enmarca el suceso
y solo enmarca
lo que se deja de escuchar
Dejaron de trinar
y por supuesto pensé
que yo era la medida de todas las cosas
y si en mí se ha apagado el afán circunciso  de la juventud
las aves cesan en su fanfarrea vital
Ya no reconocen la felicidad que circundaba
no remontan la algarabía
ni festejan el goce
Yo he decaído o tan solo he dejado de temblar
no hay vibración en mí que resuene entre
la alegre parvada
sino que se alinea en el cable
como jurado silencioso
como coro silbante que no sabe las notas
de la agonía
ni la armonía de su piar refiere a la apatía
no encuentran la partitura
que acompañe mi tristeza
más que una elegía efímera de añoranzas
que cantan mis alas cansadas
revoloteando en el polvo
un himno seco y pedregoso.


lunes, 1 de junio de 2015

Credo

Creo en la materia
y en mis sentidos
en lo que imagino
en la configuración del mundo
en la causalidad del azar
en la voluntad
en el beneficio mutuo
No en el absoluto sino en
la práctica
el aquí y el ahora
No creo, sé
y pongo mi fe en lo que sé
tengo devoción por el placer
el goce, el gasto, la alegría y el saber.
Prefiero la creación a la destrucción
pero admito la destrucción
que permite la creación.
Sé que soy más que infinitesimal
pero sigo siendo un entero
en esta magnífica vastedad.



miércoles, 18 de marzo de 2015

Vehemencia

Soy vehemente
me doy cuenta
cuando me sorprendo
escoltando mi libertad
a la energúmena cárcel
del “quizás no”
—Hay más posibilidades de que suceda
Pero en púlpito
sobre mi propia cabeza
sobre mi propia cabeza
como kipá, como cruz…
 —Ohm
me apabullo
—¡Fuera como Prometeo!
Soy mi propio Odín
Y así
¿Qué importa si me detengo?
Más adelante no me moveré otra vez
¿Y qué tiene si no lo hago?
Si ha de suceder, sucederá
¿yo qué tengo que ver en eso?
soy el árbol que calló
al caer en el bosque
¿qué más da si había alguien ahí?
Soy omnisciente de todo lo que conozco
y ubicuo donde esté en todo momento que sea
Me río
—¡Ja, ja, ja!
La risa solitaria es la más ingrata
mientras que cuando me doblo a carcajadas con
mi desdicha
soy el fonámbulo taciturno
que zascandilea por los vericuetos de una nostalgia iracunda
que lisonjea trivialidades vociferantes en delirios, balbuceos y tropiezos
inmarcesibles
como el dolor
y la alegría de saber que al menos algo tenemos
algo es verdaderamente nuestro
íntimo
¿será la conciencia patética la medida del ser?
será mejor
el rocío como perla
lágrima de semen
sobre el terso bulbo arrebolado
arremolinado en la perfección del placer
el ósculo sagrado que
compenetra a este ente desbordado
vital
enhiesto y humillado
humilde y elevado
será el ser el placer
de la medida vehemencia.


martes, 24 de febrero de 2015

Hallé en tu presencia

Hallé en tu presencia el asombro perdido

Fingí indolencia y parecía dirigido
por el sonido de lo conocido
y por dentro arrastraba el ánimo
la fragua de un desaire enquistado.

El adormecido instinto que rebasa el cuerpo
enyesaba mi deseo encerrando el hálito poético
y las llanas ganas de ser por fuera la dulzura que
dentro pulsa
ferviente para complacer la lengua del mundo
mentía con la locura del sátiro indomable
laureado de miedo, soplando la flauta de espinas
escondiendo ese férreo dolor oxidado
que guarda la vena paciente y perene
esa que pulsa como la promesa de esa estrella,
titilando guiña su ojo, espera.

Y así encarcelado en esos espejismos del fracaso
el duelo, la rabieta, el consolado sonsonete de la soledad,
las vanas tentaciones y el monótono cincel del ego,
dibujando tristezas y ensayando desplomes
andaba enredando púas y curando esperanzas
buscando con la cabeza gacha al socaire de la alegría
el soplo divino, la flecha del dios alado, 
o el fantasma del melancólico futuro

Aún cuando encuentres en la basura una gema
no busques ahí lo más preciado
envuelta en desprecio está esa gema
mejor el carbón de los palacios.

Así que por pepenador perdía el asombro:
El gozo y la belleza, al tiradero, al chiquero hostil
donde se embarran de hiel banal
una especie homínida que se complace en
embadurnar al otro con la mengambrea de la fantasía
abominable
blandura de la conciencia y  lastimosa verdad de la falacia
la realidad desprovista de dicha y la dicha desprovista
de conocimientos burdos y emociones sosas
se había colmado la mansa resignación de mis días

De pronto,
(aquí por fin la peripecia)
¿con que te he de comparar si no es quizá
con la primavera, el verano y la potencia de todas sus estaciones
con el mismísimo Adonis
con
la comparación no es más que un pretexto
la materia del delito, el protagonista de mi encanto
no es el cuerpo deletreado que esta verborrea
pueda esculpir torpemente sin hipérboles
(cuando el fenómeno es incandescente y esplendoroso
solo se puede dar fe de una magnífica existencia).

Y así como frente al arbusto que arde, el temor
me sigue y me ata
funde en mí la patológica paranoia
que suspira el espejismo
al mismo tiempo que mi fascinación
me vuelve un niño persiguiendo una luciérnaga
o una luciérnaga que persigue una mano franca
que la haga su secreto, su breve luz en la mano
que lo comparta con la noche
Hallé en tu presencia el asombro perdido.