Al fondo, dominando el espacio, un muro imponente que en su extremo izquierdo arriba, con una sensación de lontananza, una pequeña puerta de madera guarda algún secreto. A plomo de ella, en el piso inicia, o termina, una escalera: unos peldaños formados de la misma piedra del muro colosal que lo recorren de izquierda a derecha y se pierden en el extremo derecho arriba, más arriba que la puerta al otro lado. Hay un descanso que divide el muro en dos, va de un lado al otro. En la parte inferior del muro a la derecha hay unas ventanas, también de madera, una entre abierta. Al borde de este escenario se distingue un camino; es una vereda vieja que recorre todo el exterior, o interior, de lo que este muro esconda para quien esté del otro lado y hasta donde llegue.
No sucede nada por un tiempo, suficiente para hacernos entender que ha pasado casi toda una estación. Es invierno.
Vienen dos viajeros por el lado derecho. Se les ve, por supuesto, agotados, que llevan recorrido un largo trecho, lo suficiente para hacernos entender que esto que vemos frente a nosostros se extiende leguas de aquí...y ahora. Uno es mayor que otro, quizás sea su padre, quizá no. Vienen cargando unos costales y los dos llevan un morral de cuero y cinturón colgando de éste un cuchillo, siendo el del mayor, claro, más grande que el del joven.
El joven va por delante, al cabo de unos pasos el cansancio se descarrilla un poco.
El Mayor sin detenerse: No salgas del camino.
El Joven: ¡Bah, viejo imbécil!
El Mayor: Vuelve al camino.
El Joven se detiene.
El Mayor: Vuelve al camino.
El joven se ríe: No eres nada simpático.
El Mayor se detiene: ¿Quieres que te ate otra vez?
El joven, cínico: Me cansé mucho la otra vez, no gracias.
El Mayor: Vuelve al camino.
El joven: "Si no sigo el camino me voy a perder..." ¡Si no sé a dónde voy!
El Mayor tapándose la boca con un pañuelo: ¡Al camino! Aquí huele muy mal
El Joven camina para retomar la vereda, deja la carga.
El Mayor: ¡La carga!
El Joven ya en el camino, cruzado de brazos: No puedo salir del camino, no puedo ir por ella.
El Mayor: No te lo voy a decir otra vez. Te quedarás aquí, si no traes la carga.
El joven: Necesitas que te ayude a cargar, no soy imbécil.
El Mayor: Si lo eres.
El joven: ¿Quieres mi ayuda o no?
El Mayor: ¿Me lo preguntas a mí?
El joven: Vete. Déjame solo, aquí en el frío... y la mierda.
El Mayor deja su carga.
El Joven: ¡La Carga!
El Mayor saca de su morral una cuerda con la que evidentemente lo ató la última vez. El joven entiende. Va por la carga quejándose del mal olor. Al cargar los cosatales se resbala.
El Mayor: Además de imbécil eres torpe. Levántate rápido.
El Joven: Ayúdame, viejo brabucón.
El Mayor orando a algún dios de la tierra, hacia el piso: ¡Ayúdame con este bulto que tengo que arriar!
El joven: Pierdes tu tiempo con los... ¡Dioses!
El Mayor ayudándolo al fin: Sí, ellos me abandonaron desde que cargo contigo
El joven mirando estupefacto a la pared: No, no...digo que: ¡Dioses! ¡Mira eso!
El Mayor timidamente voltea y cae de espaldas: ¡tierra que cimbra!
El joven: ¿Dónde estamos?
El Mayor: ¡Qué lugar...!
El joven se levanta: Tenemos que ver qué hay del otro lado.
El Mayor vuela a estar en pie pero resbala y cayendo de bruces: ¡Detente!
El joven avanzando a resbalones: ¡Puertas! Escaleras...
El Mayor aterrado: ¡Te digo que pares! [va tras él]
Un estruendo, un trueno producido por algún tambor ejemplar suena a distancia, pero inhunda el espacio y calla el momento.
Oscuro.
Se escucha una suave melodía de algún instrumento ya perdido, se sienten los años que han transcurrido en quien sabe donde. Se ilumina el espacio y descubrimos un acojedora recámara, seguramente pertenece a alguna dama de sofisticado gusto de una época determinada de un mundo fántastico y palaciego.
Entra, o mejor dicho, sale la Dama vistiendo algo sumamente ligero después de un baño placentero.
La Dama llama: ¡Clementina!
Clementina sale del baño: Aquí vengo.
Dama: Anoche las orquídeas abrieron
Clementina: Fue en su sueño, mi señora, fue en su sueño.
Dama: Las orquídeas.
Clementina: En su sueño. ¿La visto ya?
Dama: Sí, Clementina.
comienza el ritual
Clementina: Sólo quedan algunos pollos.
Dama: empecemos con los bueyes entonces.
Clementina: No son tantos.
Dama: Deberá terminal algún día
Clementina:
Dama: No lo digas.
Clementina: No resistiremos.
Dama: Moriremos.
Clementina: Mi señora.
Dama: No rezongues, hemos de morir algún día.
Clementina: Tantas veces que he oído eso, y no ha llegado el día. Listo.
Dama: Dile al cocinero que no use más pollos. Los bueyes. Que sale alguno… Y las orquídeas, Clementina. Dile que sazone todo con orquídeas.
Clementina: Pero.—
Dama: Nada. Haz lo que te digo.
miércoles, 13 de junio de 2012
¡Hay!
Me queda muy claro
hay procesos, alcatraces y rendijas
hay grados, desacatos y mentiras
hay honestidad que duele
y hay verdades que matan
hay vínculos, tratos y también hay
cadenas
hay estados, estadios, hay menesteres
y hay pasados endebles
y secretos que curan
castigos, dolencias, y consecuencias
hay perdón, indulto y compasión
hay zapatos y hay otros
y hay súplicas, arrepentimientos y
también, desde luego
espejos, ruedos, coliseos
tentaciones, errores y bromas
hay música, siempre habrá
desencanto, nostalgia y deseo
ilusión, decepción y certeza
(y como duele la certeza)
me queda muy claro que el inflexible se
rompe
que el frágil se quiebra
frescura, flexibilidad y madurez
hay látigos, fuetes y flores
hay palabras
sendas palabras y sendas de palabra
laberintos, caminos y precipicios
playas, glaciares y ciudades
ciudades de conceptos y edificios
sin cimientos
esculturas a la nada y bosques de pinos
olvidados
están la casa, el hogar y el cementerio
hay devastación y abandono, tiranía y
desenfreno
y en nuestras cabezas
me queda claro
está el paraíso.
Hay besos, caricias y regalos
hay oídos invisibles y corazones en
ofrenda
hay consorcios, concilios y
coordinaciones
camaradas, compinches y cómplices
hay ardor, hay calma, hay súbito éxtasis
y calma, pausada y tranquila
Hay ojos que miran de frente
hay miradas que pasan de lado
y vistas de arriba abajo
asomos penetrantes
indagaciones o invasiones…
y aquí la magia
hay magia
porque aquí y allá hay todo
hay mares y parques y pinturas de mares y
parques y fotos de las pinturas de los mares y los parques
espejo
no somos nadie sin nuestros otros
si yo sufro, cuánto sufrirá mi otro….!
Hay lágrimas, piel, hay suelo
hay asperezas inflamadas
hay reproches consumados
Hay, hay, hay!
como clamor, como queja, como canto
y así: elección, imposición y subterfugio
el hoyo negro, la corona de luz , y la
bruma
y todo es tal cual es y por ello de todas
las maneras
Quisiera
ser tan fiel como mis filosofías
tan
sensato y pertinente
si
es que, de algún modo, lo son
habiendo
certeza clara
sin
histriónicas fantasías
quisiera
ser tan lúcido y potente
sin
fingimientos aprendidos
sin
diluir la esencia dilucidarla
amar
y ser amado plenamente.
sábado, 5 de mayo de 2012
Poesía
Y mira cómo me retas
acá va entonces:
la pluma se desliza
se ha vuelto una metáfora
pero se desliza
tanta ausencia
tanta distancia
tanto silencio
tanto de todo
acabó por llagar el filo
después de todo
me retaste entonces
siempre te me pones en frente
como si el blanco fuera un insulto
como si no se hubiera hecho esto antes
mi desenfado
es con la poesía
con mi M…
toda mi poesía te la has quedado
mi enfado es con la concupiscencia de las
palabras
luego del enojo, la desesperanza
el pasmoso reconocimiento
de que el fin había llegado antes
después de tanto
aquí te sigo escribiendo
aquí voy donando mis palabras
contando mis pestañas
contándote tanto
sin compartir ahora nada
acaso el punto final,
nada?
Se adelantó el fin se ha adelantado
no hemos llegado ahí
falta un poemario
y mil y un sílabas más
que compongan el ideario
que nos compone como compuesto
Faltan la fe de erratas
el índice que ajusta la lúcida cordura del
amarte
y las referencias a este abismo
perfilando lexema tras gramema
metáfora y fonema
buscando hacer poesía sin emitirla
y como feraz sinalefa
te sigo contando metros y
aparejado rimas
abrazando, al fin, la sinécdoque
besando tu antonomasia
siendo solo tus ojos la estética
clarividente
el reto y hazaña
para la verdad
que entre redondillas y romances
escriben la letra bondadosa
con la que termina la estrofa, la parte
Es el cimiento del comienzo jubiloso
del que cada nuevo punto espera
el encabalgamiento y una nueva versión de
la vida.
Ese dolor
Se me reparte el alma
y se vuelve a partir
de pronto se diluye
a ratos se congela
ese día, hoy, anteayer,
M…
el alma se me hizo como
un alfiler drena una pústula
y no sentí el alivio de la tensión de la
piel
sino la tristeza del líquido que expulsa
…puedo estar contento por la piel
pero y la pus?
como mi alma
en un cuadrito de papel de baño bien
doblado
casi aséptico
los algodones manchados con la sangre y
la pus
al basurero, no,
es el mausoleo de los que absorbieron el
dolor y la enfermedad
¿Y de este modo morboso
me hago el perverso paso de la víctima al
héroe
vanagloriando al martirio como escudo
Comparando mi dolor al de una…
Por qué no decir que es como la espina que rosa a la
doncella
o decir, por ejemplo, mi dolor es el
dolor angustioso del infante
o el bramar de mi pasión es tan intenso
como la lluvia del verano
pues así también es este dolor
pero también es ese dolor asqueroso que
no merece palabras
M
No, no me quites esperanzas
como se le quita un ramo de rosas
de manos tibias y suaves
las espinas de las manos
No me rompas la ilusión
como se le rompe un jarrón
de tantos años y tantas esperanzas
a la anciana y dulce memoria
no te apartes de mí
como el rico se aparta discretamente
del indio que ve mendigo
escondiendo la codicia en el reloj
déjame escucharte
como la paciencia espera
déjame verte
como la alegría festeja
déjame olerte
como la imaginación endulza
déjame tocarte
como la certeza fortalece
déjame probarte
como el placer vive
lunes, 23 de abril de 2012
Fenudente
Fenegados menéster, marciso
sínolo fustigal, ditrino bipladino.
Cerjesvaso letuniente grabal, sódano
li continto dintricato selendo
li dutrato bolozón?
fenegaste, dibulaste susdratriantes
u colagnos.
Basbulaste.
Branquecinos inósfatos u clarandetes
colósonos bladastes u budantes selentenud.
Fenu culdentos sa cientres culantrides
u cóstonos.
Fenu dsu fenudente, fenu dsu fenustrta
redeste
serntican
red drestre ser bilidinadu
uos driten
uos bridriten
aos glodán.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Retórica
la esperanza es un buitre
la madurez manzana dulce
la fe es una sentencia
el escepticismo no sabe
la compasión es una mentira
la justicia se equivoca
la diligencia es torpeza vil
la lentitud proeza
el perdón un desaire
el rencor juez
el amor desastre
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